
El Renault 5 y el Super 5 se parecen a primera vista. Mismo tamaño de coche urbano, mismo logo Renault, misma reputación de coche popular. Sin embargo, estos dos modelos pertenecen a generaciones técnicas distintas, separadas por más de una década de avances en diseño automotriz. Comprender las diferencias entre el Renault 5 y el Super 5 permite tomar una mejor decisión al comprar un coche de segunda mano o simplemente identificar lo que se cruza en la carretera.
Plataforma técnica del Super 5: mucho más que un restyling
¿Te has dado cuenta de que dos coches pueden parecerse por fuera pero ofrecer una experiencia totalmente diferente en su interior? Eso es exactamente lo que sucede aquí.
El R5 original, producido a partir de 1972, se basa en una arquitectura concebida en los años 1960. El Super 5, lanzado en 1984, utiliza una plataforma completamente nueva derivada de los Renault 9 y 11. No se trata de un simple lifting cosmético. Todo el chasis cambia: trenes de rodaje, estructura de carrocería, disposición mecánica.
Concretamente, esto se traduce en un habitáculo más espacioso, un comportamiento en carretera más estable y una mejor aislamiento acústico. El R5 mantiene un encanto rústico, con sus suspensiones de barras de torsión y su tamaño compacto. El Super 5 aporta un confort de conducción que lo acerca a las berlinas de la época. Si buscas profundizar en las diferencias entre el R5 y el Super 5, este salto de plataforma es el punto de partida a tener en cuenta.
En resumen, dos coches que llevan casi el mismo nombre, pero cuya base técnica no tiene nada en común.

Carrocería y estilo: reconocer un R5 de un Super 5 a primera vista
El R5 presenta un diseño típico de los años 1970. Sus líneas son angulosas, casi geométricas. Los faros rectangulares están empotrados en la carrocería, la parrilla es estrecha y vertical, y los parachoques de plástico negro son muy visibles.
El Super 5 adopta un lenguaje visual más redondeado, más fluido. Las curvas reemplazan los ángulos. El perfil general parece más aerodinámico, aunque las dimensiones se mantienen cercanas. ¿Por qué este cambio? Renault seguía la evolución del diseño automotriz europeo, que privilegiaba las formas suaves para reducir la resistencia y modernizar la imagen de marca.
Algunos puntos visuales para distinguirlos rápidamente:
- El R5 tiene faros rectangulares empotrados en la carrocería, mientras que el Super 5 adopta ópticas más integradas y perfiladas
- Los parachoques del Super 5 suelen estar pintados del color de la carrocería, mientras que los del R5 permanecen en plástico crudo
- La luneta trasera del Super 5 es más grande e inclinada, dando un aire más moderno a la parte trasera
- Las manijas de las puertas cambian de forma: empotradas en el Super 5, salientes en el R5
En un mercadillo de coches o en un aparcamiento, estos detalles permiten una identificación casi instantánea.
Motorizaciones y versiones deportivas: del Cléon-Fonte al turbo
El R5 comenzó con pequeños motores de gasolina, adaptados para un uso urbano diario. Su mecánica era sencilla, fácil de mantener con herramientas básicas. Las versiones más comunes desarrollaban una potencia modesta, suficiente para la ciudad pero limitada en carretera.
El Super 5 heredó una gama de motores más amplia. Los bloques de gasolina ganaron en potencia y flexibilidad. Renault también ofreció versiones diésel en el Super 5, lo que no existía en el R5 original.
El Super 5 GT Turbo, ruptura deportiva
Probablemente, es la versión más famosa. El Super 5 GT Turbo cuenta con un bloque Cléon-Fonte equipado con un turbocompresor. Esta mecánica transforma el pequeño urbano en un deportivo accesible, con un rendimiento muy superior a los modelos de gran serie.
El R5 también tenía sus versiones dinámicas (Alpine, Turbo), pero el GT Turbo del Super 5 marcó toda una generación de entusiastas. Hoy en día, sigue siendo uno de los youngtimers más buscados en el mercado francés. Su valor no deja de aumentar, y encontrar un ejemplar en buen estado requiere paciencia.

Equipamientos y confort a bordo: dos épocas, dos filosofías
Subir a un R5 después de haber conducido un Super 5 es como retroceder en el tiempo. El R5 ofrece un salpicadero minimalista, asientos básicos y muy pocas opciones. La ventilación es rudimentaria, y el sistema de sonido a veces se limita a una radio montada como accesorio.
El Super 5, especialmente en sus acabados altos como el Baccara, ofrece un nivel de equipamiento que sorprende para un urbano de esa época. Ventanas eléctricas, tapicería de terciopelo o cuero, cuentarrevoluciones, retrovisores ajustables desde el habitáculo: tantos detalles que cambian la vida diaria.
- El acabado GTL del Super 5 está dirigido a conductores que buscan un buen compromiso entre consumo y equipamiento
- La versión Baccara añade toques de refinamiento inusuales para el segmento de los urbanos
- La versión Five, lanzada al final de su carrera, apuesta por un aspecto más juvenil con toques de color
El Super 5 introdujo el confort moderno en la categoría de los pequeños Renault. El R5, por su parte, se mantiene fiel a un enfoque utilitario donde se prioriza la ligereza y la simplicidad mecánica.
Mantenimiento y piezas de repuesto de segunda mano: un criterio a no descuidar
Para los aficionados que contemplan una compra, la cuestión del mantenimiento se plantea de manera diferente según el modelo. El R5, más antiguo, utiliza componentes que a veces son difíciles de conseguir. Algunas piezas específicas de las primeras series ya no se fabrican y dependen del mercado de recuperación.
El Super 5 se beneficia de una arquitectura más reciente y de piezas compartidas con otros modelos Renault de la misma época (Renault 9, Renault 11). Esta compatibilidad facilita la búsqueda de componentes mecánicos y de carrocería. Los órganos como el cuentakilómetros, el arnés eléctrico o los elementos de suspensión todavía se encuentran relativamente fácilmente.
La elección entre R5 y Super 5 en colección depende, por lo tanto, también de tu capacidad para mantener el coche a largo plazo. El Super 5 ofrece una ventaja práctica real en este aspecto, aunque el R5 conserva un capital nostálgico más fuerte entre los puristas.